Tras la renuncia de Alejandro Gertz Manero como Fiscal General, dos nombres han ganado fuerza en las discusiones políticas y legales para ocupar la titularidad de la FGR: Ernestina Godoy y Arturo Zaldívar. Ambos perfiles reúnen experiencia, reconocimiento público y legitimidad técnica, lo que despierta expectativas de una transición ordenada y profesional en la procuración de justicia.
Perfiles con trayectoria reconocida
Ernestina Godoy, abogada por la UNAM, fue titular de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) durante la administración de la actual presidenta; tras su integración al gabinete federal, asumió la Consejería Jurídica. Su gestión en la capital, su entendimiento de estructura fiscal y su cercanía política con el Ejecutivo la posicionan como una candidata con conocimiento institucional vigente y probable apoyo partidista.
Por su parte, Arturo Zaldívar, exministro y expresidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), concluyó en noviembre de 2023 su periodo en la Corte; recientemente recuperó la posibilidad de ser nombrado a un cargo público conforme a ley, lo que lo vuelve elegible nuevamente. Su trayectoria como jurista de carrera, su conocimiento del sistema judicial y su reputación pública le dan peso técnico e independencia institucional para encabezar la Fiscalía.
Coyuntura y oportunidad de transición institucional
La renuncia de Gertz —aprobada por el Senado el 27 de noviembre de 2025— desencadenó el proceso previsto en la ley para integrar una terna de candidatos. Mientras tanto, Godoy fue designada como encargada de despacho temporal de la FGR, lo que le da la oportunidad de demostrar competencia institucional durante la vacancia.
El contexto nacional, marcado por retos urgentes en materia de seguridad, combate al crimen organizado y exigencia ciudadana de justicia efectiva, crea una ventana de oportunidad para renovar la conducción de la FGR. En este escenario, tanto Godoy como Zaldívar representan opciones viables: experiencia, conocimiento técnico, vínculo con la estructura legal y reputación pública.
Expectativas de una Fiscalía más profesional y confiable
Para diversos actores institucionales y de la sociedad civil, la posibilidad de que la FGR quede en manos de alguno de estos dos perfiles representa una oportunidad para reforzar su institucionalidad, profesionalismo y credibilidad. Se espera que quien resulte electo atienda con rigor pendientes estructurales como transparencia, agilización de investigaciones, respeto a derechos humanos y coordinación con fiscalías estatales.

















